Luna de sangre: así se vio el espectacular eclipse lunar total

El cielo del hemisferio occidental ofreció en la madrugada del viernes 14 de marzo de 2025 uno de los espectáculos astronómicos más esperados del año: un eclipse lunar total que tiñó la Luna de un intenso color rojo, el fenómeno conocido como “Luna de Sangre”. Fue el primer evento de este tipo desde noviembre de 2022, y no se repetirá hasta 2028.

El eclipse se desarrolló a lo largo de aproximadamente seis horas, con la fase de totalidad — el momento más espectacular — durando 66 minutos. Durante ese lapso, la Luna pasó completamente dentro de la umbra, la parte más oscura de la sombra de la Tierra, adquiriendo un tono rojizo anaranjado que fue visible a simple vista desde todo el continente americano, parte de Europa occidental y África.

CÓMO SE VIVIÓ EN AMÉRICA

Las imágenes llegaron desde todos los rincones del hemisferio. En Ciudad de México, el eclipse alcanzó su punto máximo a las 00:59 hora local, con miles de personas congregadas en espacios abiertos para observar el fenómeno. En Caracas, fotógrafos captaron la Luna roja junto a monumentos de la ciudad. En Buenos Aires, los aficionados a la astronomía se reunieron desde poco después de las 3 de la madrugada para disfrutar del evento.

En el sur de Estados Unidos y Centroamérica, las condiciones climáticas permitieron una visibilidad excepcional, y la Luna de Sangre pudo apreciarse en todo su esplendor. En Colombia, el fenómeno fue visible desde la noche del jueves 13 hasta las primeras horas del viernes 14, con reportes de observación en Bogotá, Medellín, Barranquilla y otras ciudades.

LA CIENCIA DETRÁS DEL COLOR ROJO

La Luna no brilla con luz propia: refleja la luz del Sol. Durante un eclipse lunar total, la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, bloqueando la luz directa. Sin embargo, parte de la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre, que actúa como un filtro: dispersa las longitudes de onda cortas (azul y verde) y deja pasar las longitudes de onda largas (rojo y naranja). Esa luz filtrada es la que ilumina la Luna durante la totalidad, dándole su característico tono rojizo.

La intensidad del color depende de las condiciones de la atmósfera terrestre en ese momento: la presencia de polvo volcánico, contaminación o nubes altas puede hacer que la Luna se vea más oscura o más brillante durante el eclipse.

DATOS TÉCNICOS DEL ECLIPSE

Según la NASA, el eclipse comenzó a las 11:57 p.m. del 13 de marzo (hora del Este) cuando la Luna entró en la penumbra terrestre, causando un oscurecimiento gradual. A la 1:09 a.m. del 14 de marzo comenzó la fase parcial, cuando el satélite ingresó en la umbra. La totalidad se produjo a las 2:26 a.m. y finalizó a las 3:32 a.m.

El eclipse tuvo una magnitud umbral de 1,1804 y se produjo en el nodo descendente de la órbita lunar, pocos días antes del apogeo (el punto más lejano de la Luna respecto a la Tierra), lo que hizo que la Luna apareciera ligeramente más pequeña de lo habitual.

SIN RIESGO PARA LA VISTA

A diferencia de los eclipses solares, un eclipse lunar no representa ningún riesgo para la vista y puede observarse directamente sin equipos de protección. El uso de binoculares o telescopios permite apreciar mejor los detalles, como los cambios de color en la superficie lunar durante las distintas fases del eclipse.

EL PRÓXIMO ECLIPSE

El siguiente eclipse lunar total visible desde el hemisferio occidental no se espera hasta 2028, lo que convierte al evento del 14 de marzo de 2025 en un hito astronómico para toda una generación de observadores del cielo en América Latina.

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