Frisby España expone la millonaria cifra de su valoración por 'exposición online' en medio de encontrón con Frisby Colombia y anuncia acciones

La batalla entre Frisby Colombia y Frisby España acaba de subir varios grados de temperatura. En medio del pleito legal que mantienen ambas compañías por el uso de la marca, la empresa española presentó un estudio que, según ella, demuestra que su exposición mediática online alcanza una valoración de 55,8 millones de dólares — aproximadamente 218.000 millones de pesos colombianos — y anunció que tomará acciones legales para proteger lo que considera sus “derechos adquiridos”.

El informe fue elaborado por Meltwater, firma internacional de análisis de medios, y cubre el período comprendido entre el 1 de mayo y el 22 de julio de 2025. Según el comunicado emitido por Frisby España, la estimación se limitó exclusivamente a medios digitales, excluyendo televisión, radio y prensa escrita. Si se incluyeran esos canales, la compañía española afirma que la valoración superaría los 75 millones de dólares.

LOS NÚMEROS DEL ESTUDIO

El análisis de Meltwater reveló un alcance potencial de 6.030 millones de impactos y 14.600 menciones en el ecosistema digital global durante el período evaluado. La distribución geográfica de esa exposición deja claro dónde está la conversación: Colombia concentra más del 87 por ciento de las menciones, muy por delante de Estados Unidos (2,9 por ciento), España (1 por ciento) y México (0,7 por ciento).

Esa distribución es reveladora. La empresa española, radicada en una oficina de Bilbao y que aún no ha abierto restaurantes en territorio español, obtiene casi toda su visibilidad mediática del conflicto con la marca colombiana — una marca que lleva décadas operando en Colombia y que cuenta con más de 300 puntos de venta en ese país.

En otras palabras: la “valoración millonaria” de Frisby España no proviene de clientes comiendo pollo en Madrid o Barcelona, sino de la cobertura mediática generada por la disputa legal con Frisby Colombia. La empresa española capitalizó la polémica para construir un activo de marca sin haber vendido un solo producto en escala significativa.

LAS ACCIONES ANUNCIADAS

Frisby España no se quedó en las cifras. Anunció que hará valer “la notoriedad” de la marca y que tomará acciones para “proteger su reputación, su inversión y sus derechos adquiridos”. Además, informó que encargó a Ipsos la realización de estudios independientes sobre la notoriedad de la marca Frisby en Colombia, lo que sugiere que la empresa española podría intentar argumentar que su marca ya es conocida en territorio colombiano — precisamente donde opera su rival.

Charles Dupont, portavoz de la compañía y banquero belga que fundó Frisby España, aseguró a principios de julio que la empresa se prepara para abrir restaurantes en

Barcelona y Madrid. “La apertura va a ser increíble, impactante. Sabemos muy bien que ustedes están esperando Frisby en España hace rato. Va a quedar brutal”, declaró Dupont.

LA POSICIÓN DE FRISBY COLOMBIA

Del otro lado, Frisby Colombia ha mantenido una postura más reservada. La cadena colombiana confirmó que contrató a una firma internacional de abogados para emprender las acciones legales correspondientes en Europa contra Frisby España. Dado que se trata de un “proceso legal en curso bajo estricta confidencialidad”, la empresa indicó que brindará más detalles cuando le sea posible.

La disputa se originó cuando Frisby España S.L. registró la marca “Frisby” en la Unión Europea y comenzó a operar utilizando elementos gráficos e identitarios que la cadena colombiana considera una suplantación: logo, eslogan e incluso la mascota del Pollo Frisby, prácticamente idénticos a los que la empresa colombiana ha usado durante más de cuatro décadas.

EL FONDO DEL ASUNTO

Más allá de las cifras de valoración mediática, el caso Frisby plantea una pregunta fundamental sobre propiedad intelectual en mercados internacionales: ¿puede una empresa registrar en Europa una marca ampliamente conocida en Latinoamérica y reclamar derechos sobre ella? ¿Basta con registrar un nombre comercial en una jurisdicción donde la marca original no operaba formalmente para apropiarse de su identidad?

Para Frisby Colombia, que lleva operando desde 1977 y es una de las cadenas de restaurantes más reconocidas del país, la respuesta es clara: se trata de una apropiación indebida de su marca, su identidad visual y su reputación.

Para Frisby España, el argumento es distinto: registraron la marca legalmente en territorio europeo, donde Frisby Colombia no tenía presencia ni registro activo, y ahora reclaman que la exposición mediática generada les da notoriedad propia que debe ser protegida.

El desenlace de este caso, que se dirime en tribunales europeos, sentará un precedente importante para marcas latinoamericanas que operan sin registro formal en jurisdicciones extranjeras.

La saga del pollo Frisby está lejos de terminarse. Y mientras los abogados negocian, la ironía persiste: el 87 por ciento de la “millonaria exposición” de Frisby España proviene del mismo país cuya marca intentó replicar.

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